Tributación en la era digital: el nuevo enfoque de SUNAT frente a la expansión del comercio electrónico transfronterizo
En el ámbito europeo, la eliminación de la exención arancelaria para envíos menores a 150 euros y la introducción de tasas fijas por categoría de producto reflejan un cambio hacia un modelo de control más riguroso, orientado a proteger la competencia local y mejorar la trazabilidad de las operaciones. De manera similar, diversos países de América Latina han comenzado a aplicar o evaluar impuestos a estos envíos, incrementando aranceles o incorporando tributos como el IVA, en respuesta al crecimiento sostenido de las compras en plataformas digitales y su impacto en el comercio interno.
En el caso peruano, la SUNAT ha puesto especial atención en las denominadas “compras hormiga”, cuyo volumen ha crecido significativamente en los últimos años. Si bien actualmente las importaciones menores a US$ 200 destinadas a uso personal se encuentran exoneradas de impuestos, la Administración ha identificado prácticas de fraccionamiento de envíos con fines comerciales, lo que evidenciaría el uso indebido del beneficio y una potencial erosión de la base tributaria. Este fenómeno afecta la recaudación y genera una competencia desleal frente a los comercios formales que sí cumplen con sus obligaciones fiscales.
En este contexto, la eventual aplicación del IGV a estas operaciones y el fortalecimiento de los mecanismos de control a través de una serie de instrumentos regulatorios, como la implementación de perfiles de cumplimiento tributario, responderían a una estrategia más amplia de cierre de brechas de evasión. No se trata únicamente de incrementar la recaudación, sino de establecer condiciones más equitativas en el mercado y promover una cultura de cumplimiento.
Desde una perspectiva analítica, el caso peruano refleja una tendencia global más amplia, marcada por la necesidad de adaptar los sistemas tributarios a las nuevas dinámicas del comercio digital. Estas medidas evidencian una transición hacia un modelo tributario más alineado con la economía digital, donde la trazabilidad de las transacciones y el uso de información masiva juegan un rol central.
El funcionamiento del nuevo modelo tributario necesita encontrar un equilibrio razonable entre la facilitación del comercio electrónico, la protección de la base tributaria y la garantía de condiciones de competencia equitativas. Se trata de cerrar espacios de informalidad sin desincentivar el acceso a mercados globales, en un entorno donde la trazabilidad de las operaciones y el uso inteligente de la información se vuelven herramientas clave.
Así, más que un cambio puntual, estamos ante un proceso de ajuste continuo. La tecnología seguirá evolucionando y, con ella, las formas de consumir, importar y comercializar bienes. Para los contribuyentes, esto implica anticiparse, comprender las nuevas reglas y actuar con un enfoque preventivo, en un escenario donde la fiscalización será cada vez más sofisticada y presente.

